Lectura en dispositivos digitales. ¿Cuál es el más indicado?


El desarrollo de las nuevas tecnologías ha facilitado de manera notable la vida de las personas. Gracias a los teléfonos móviles inteligentes, tablets… podemos tener toda la información a nuestro alcance, comunicarnos con nuestros familiares y amigos y escuchar música con un único aparato no más grande que la palma de la mano.

La lectura es una de las actividades que más ha mejorado la aparición de este tipo de dispositivos. En un solo libro digital podemos consultar innumerables novelas, cómics, artículos o, incluso, periódicos y revistas gracias a su capacidad de almacenamiento. Sin embargo, como ya hemos tratado en “Somos tu Optometrista”, el excesivo, prolongado o inadecuado uso de este tipo de tecnologías puede afectar negativamente a nuestro sistema visual, sobre todo si poseen pantallas electrónicas. En el caso de los libros digitales (comúnmente denominados ebooks) conviene realizar una distinción por su tipología.

Por un lado, existen aplicaciones especiales de lectura para ser instaladas en tablets, portátiles o smartphones que permiten cargar libros o documentos. En estos dispositivos la configuración de frecuencia, resolución o brillo de las pantallas no suelen estar adecuadamente configuradas para una lectura prolongada. Además, emiten luz azul-violeta nociva, también conocida como luz visible de alta energía cuya sobreexposición puede causar efectos adversos. Estudios de la Universidad Complutense de Madrid parecen confirmar el impacto negativo de la exposición excesiva a las pantallas digitales por daños celulares en la retina.

Por otro, existen dispositivos especialmente indicados para la lectura que utilizan tinta electrónica. Se trata de un componente que no emite luz, sino que refleja la que hay en el ambiente, como si fuese un papel convencional. Esto hace que la experiencia del usuario sea casi la misma que si leyese desde un libro normal.

Además, para mantener la ventaja en términos de cansancio y fatiga visual frente a los LCD, existen fabricantes que han ideado sistemas de retroiluminación indirectos que, a través del uso de luces LED en los márgenes de la pantalla, reparten la luz de forma homogénea por toda la superficie.

Como diferencia más visible, en un ebook con tecnología LCD la luz se proyecta directamente hacia los ojos –lo que puede motivar la aparición de fatiga visual ante un uso continuado– mientras en los retroiluminados la luz se distribuye por la pantalla sin ser proyectada directamente. Esto ofrece la posibilidad de leer durante largos periodos de tiempo sin notar cansancio ocular, como ocurre con las pantallas LCD.

En definitiva, desde SomosTuOptometrista.com recomendamos a los usuarios que deseen disfrutar de la lectura en uno de estos dispositivos, que se decanten por los que posean tecnología de tinta electrónica. Gracias a sus pantallas, capaz de mostrar un gran número de tonos diferentes de grises, ofrece una experiencia similar a la del papel, a la vez que facilita la lectura y reduce el esfuerzo del ojo en usos prolongados.

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