Progresivos: Ventajas e inconvenientes


Utilizar gafas progresivas no significa tener que llevarlas todo el día puestas. Su uso dependerá del grado de dificultad visual de cada paciente, pero todos los présbitas, tengan alguna ametropía como miopía, astigmatismo o hipermetropía o los que solo tienen vista cansada pueden encontrar en el uso de gafas progresivas múltiples ventajas como::

  • Visión clara a cualquier distancia: El diseño multifocal permite concentrar en una misma lente, todas las potencias de un usuario, lo que nos permite ver y enfocar nítidamente a cualquier distancia. Los usuarios que solo tienen vista cansada mejorarán mucho sus tareas de cerca y a media distancia.
  • Mayor comodidad en cualquier tarea: Al solo portar unas gafas, es posible realizar varias actividades a la vez. Con este producto se elimina el hecho de tener que portar varias gafas dependiendo dónde quieras mirar o de la actividad que realices.
  • Fácil adaptación: Gracias a los últimos avances, la adaptación a las gafas progresivas es muy fácil e intuitiva. En este sentido, gracias a los últimos diseños, es posible alcanzar porcentajes del 100% y la transición entre graduaciones suele ser muy suave y natural.
  • Confort visual dinámico: Al asemejarse a nuestra visión natural, el uso de progresivos aporta un plus de confort en nuestra vida diaria, doméstica, laboral, de ocio o deportiva donde, generalmente, estamos en constante movimiento.
  • Visión óptima sin límites. Gracias a que los cristales progresivos pueden ser tallados en casi todas las dioptrías posibles, les hace ser un producto óptico ideal para casi todas personas, sin importar los defectos refractivos que se posean.

Siendo los lentes progresivos la mejor solución integral para personas con presbicia a partir de los 40 o 45 años, hay que considerar que no es un auto-foco automático por lo que no seriamos justos si no habláramos de algunos inconvenientes:

  • El principal inconveniente de este tipo de gafas es que para ver correctamente es necesario mirar por la zona adecuada. Aunque es fácil, nos tenemos que acostumbrar a mover algo la cabeza en vez de mover solo los ojos.
    • En posición frontal, sea de cerca, intermedio o de lejos, si se ve algo borroso lo que hay que hacer es mover un poco la cabeza arriba o abajo hasta ver perfectamente.
    • Si miras de reojo se puede ver algo borroso por lo que se debe girar la cabeza más frecuentemente. Los nuevos diseños personalizados mejoran y optimizan los campos notándose menos este efecto.
    • Igual pasa en la lectura. Debemos acostumbrarnos a seguir la lectura con la cabeza y no solo con los ojos ya que los campos visuales laterales aunque mejorados, son limitados.
  • Los progresivos no son apropiados para leer ni ver la televisión tumbados en el sofá ni en la cama, ya que es difícil mirar por el sitio adecuado esta posición. Es conveniente incorporarse algo para poder focalizar bien la imagen.
  • Algunos usuarios encuentran dificultad de enfoque inicial al mirar hacia el suelo, bajar una escalera o calcular el bordillo de una acera porque miramos por la zona inferior del lente progresivo que está destinada a la lectura. En estos casos, hasta adaptarse, se debe bajar más la cabeza para enfocar bien. También los progresivos más avanzados reducen este molesto efecto.