Conducción y velocidad


Otro de los factores que influye en el incremento de accidentes es la velocidad a la que se circule, ya que el campo visual y la percepción disminuyen cuando esta aumenta. Si a esto se le añade que el conductor posee alguna deficiencia visual indebidamente compensada o alguna patología, la probabilidad de sufrir un siniestro aumenta considerablemente.

Durante la conducción, las imágenes de los objetos se proyectan en la retina de forma difusa, pues se captan y suceden a gran velocidad. Ahora bien, a medida que se incrementa la velocidad, las imágenes se tornan todavía más confusas, por lo que, a efectos prácticos, se reduce la visibilidad. Es lo que se conoce como “campo de visión cinético”. Y si la velocidad es muy alta, la vista del conductor sufre algo parecido al efecto túnel, es decir, el campo de visión queda tan reducido que se tiene la sensación de circular por un túnel.

Es por esto que el campo visual depende directamente de la velocidad del vehículo. Por ello, cuanto menor sea esta, mayor grado de la vía es posible abarcar con la visión.

  • A 35 km/h se cubriría aproximadamente un ángulo de 104°. Gracias a esta velocidad moderada, sería fácil detectar objetos situados fuera de los márgenes de la carretera.
  • A 65 km/h se reduciría la visión periférica, pudiendo observar solo un 70° de la vía, que disminuye a medida que aumenta la velocidad del vehículo.
  • A 100 km/h el ángulo de visión periférica baja hasta los 42°. Esto limita la percepción a elementos muy cercanos a la calzada o en el carril anexo.
  • A 130 km/h aparece el denominado ‘efecto túnel’, limitando la visión a solo un ángulo de 30°. Debido a este fenómeno se dejan de percibir objetos periféricos a ambos lados de la vía, como señales, semáforos, animales que puedan irrumpir en la carretera, obstáculos o peatones. A esta velocidad, el conductor puede no ser capaz de advertir una situación de riesgo que suceda en el exterior de la vía, ya que estaría fuera de su campo visual y no reaccionar adecuadamente.
  • A 150 km/h se produce un efecto denominado ‘cataclismo perceptivo’, consistente en la pérdida de la visión periférica e imposibilidad para evaluar correctamente distancias y velocidades.

Recuerda que una reducción de velocidad de solo 10 km/hora puede mejorar nuestra visión periférica entre 7° a 10°.

VISION Y VELOCIDAD 2014

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