Lentes de contacto para niños y adolescentes


Estamos inmersos en pleno verano. Se acabaron las clases y, con ello, los niños y adolescentes tienen mucho más tiempo libre para realizar actividades recreativas: jugar con sus amigos en el parque, salir a pasear con la familia, montar en bicicleta… Acciones que, para su correcto desarrollo, es fundamental gozar de una adecuada visión.

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Con lentes de contacto, los niños y adolescentes gozarán de una libertad total de movimientos

La utilización de lentes de contacto se ha implantado progresivamente en nuestra sociedad, ya que se trata de un producto óptico que le otorga al usuario una notable mejoría en su calidad de vida. Sin embargo, son aún pocos los padres que, por desconfianza o desinformación, se atreven a acudir al óptico-optometrista para que sus hijos comiencen a usar lentillas bajo su prescripción.

En realidad, la mayoría de profesionales de la visión aseguran que no existe una edad mínima para iniciarse en este mundo, ya que en los últimos años han aparecido nuevos materiales que son más compatibles y aportan mayor confort a los ojos de los niños. El hecho de que un niño pueda portar lentes de contacto depende de la facilidad que tenga para adquirir los hábitos higiénicos y las destrezas manuales para usarlas, y no tanto de la edad.

En la plataforma Somos optometristas ya hemos hablado en este vídeo de las ventajas del uso de lentes de contacto en los niños, más allá del hecho de que cubran sus necesidades visuales. Pero, ¿son tan beneficiosas como se dice?

Con lentillas, los niños obtienen una libertad de movimientos mayor que con las gafas. Por ello, el miedo de realizar diversas actividades desciende, e incluso aumentaría su rendimiento y disposición al no estar pendientes de posibles caídas o roturas de las gafas. Con lentes de contacto, la cara del niño se muestra tal como es, sin monturas. Esto también puede motivar un aumento en su autoestima al interactuar con otros niños.

En cuanto a su tipología, para niños y adolescentes las lentillas diarias pueden ser una buena opción. No requieren mantenimiento, ya que se utiliza una nueva lente para cada día. Con esta variedad se mantiene un adecuado nivel de higiene, ya que se eliminan la probabilidad de que aparezcan posibles depósitos de pequeñas partículas en la lente. Por su parte, las mensuales también pueden ser una elección adecuada, aunque sí requiere un cuidado algo mayor en términos higiénicos.

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En diversas actividades, como en la práctica de determinados deportes, los niños y adolescentes se beneficiarán de todas las ventajas que proporcionan las lentes de contacto

El aspecto económico también es un punto a destacar, puesto que las lentillas son más fáciles (y baratas) que reemplazar que las gafas, ante una rotura o extravío.

¿Quieres conocer más información acerca de las lentes de contacto y la salud visual infantil? Entra en sus secciones correspondientes de la plataforma Somos Optometristas y acude al óptico-optometrista.

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