10 consejos visuales para la ‘Vuelta al cole’


El inicio de septiembre va asociado al final de las vacaciones y, con ella, la cuenta atrás para el comienzo de las clases. Los más pequeños pasan rápidamente de tener un mayor tiempo de ocio al aire libre a dedicar toda la mañana y parte de las tardes a leer, escribir, atender a las explicaciones de los profesores…

Esto puede suponer un gran cambio en las capacidades visuales de los niños y las niñas que, si presentan disfunciones, podrían afectar a su desarrollo visual. A continuación, te ofrecemos 10 consejos visuales muy útiles para que este periodo de adaptación a las tareas académicas sea lo más liviano posible y evitar posibles problemas en la visión de los más pequeños.

1) En edades infantiles, el sistema visual aún se está desarrollando. Por ello, como primer consejo general, insistimos en la necesidad de pasar exámenes visuales específicos con una periodicidad al menos anual, siendo recomendables, a ser posible, al comienzo de cada curso y durante las épocas de mayor actividad (2º y 3º trimestre) para conseguir, además, el máximo desarrollo de sus capacidades visuales y su máxima adaptación a las exigencias del aprendizaje.

2) Según estudios recientes, 1 de cada 3 casos de niños que sufre fracaso escolar está provocado por una visión deficiente. Un sistema visual eficaz no es solo capaz de distinguir las letras más pequeñas, sino que debe permitir leer adecuadamente sin saltarse líneas, comprender el significado de la lectura y ver con nitidez de forma prolongada y constante. Por ello, si durante el curso hay indicios de dificultades de aprendizaje, es fundamental acudir al óptico-optometrista para poder detectar, en su caso, problemas visuales acomodativos o binoculares.

3) Síntomas tales como dolores de cabeza, escozor y dolor ocular; enrojecimiento de los ojos, frustración, fatiga constante, parpadeo o lagrimeo excesivo, guiñar un ojo ocasionalmente, confusión de letras o malos hábitos, como acercar demasiado los ojos al libro de texto, a las tablets, dalear la cabeza, seguir la lectura con el dedo, … son algunas de las señales que pueden significar que el niño posee alguna anomalía visual. Tanto los educadores como la familia deben identificarlos para poder compensarlos a tiempo.

4) En caso de aparición de deficiencias refractivas como miopía, hipermetropía o astigmatismo, una de las formas de compensación son las gafas graduadas. Ten en cuenta el gusto de tus hijos al escoger la montura para que la idea de llevar este tipo de producto óptico no le produzca rechazo y elige materiales resistentes para que no se rompan con facilidad.

5) No existe una edad concreta para comenzar a utilizar lentes de contacto, pero se trata de una opción muy aconsejable para aquellos niños que tengan defectos refractivos y quieran combinar su uso con el de las gafas. Las lentes de contacto aumentan su autoestima y su libertad para las prácticas deportivas y de ocio. Eso sí, tienen que ser lo suficientemente responsable para utilizarlas y mantenerlas de la forma más higiénica posible.

6) La higiene visual también entra en juego en edades escolares. Es muy importante mantener una postura correcta de todo el cuerpo en clases y en casa, a la hora de estudiar. No torcer la cabeza, mantener una distancia adecuada entre los ojos y el libro o el ordenador evitando el reflejo de luces directas y nunca hacer los deberes, estudiar, usar videojuegos o ver la TV acostado o tumbado sobre el sofá o sobre el suelo.

7) También es muy importante realizar descansos periódicos en la lectura además de favorecer la realización de actividades y juegos al aire libre. Es ideal cesar las actividades de visión cercana unos 10 minutos por cada hora para reducir la aparición de fatiga visual y relajar la acomodación visual.

8) Algunas medidas que contribuyen a que la fatiga visual no haga acto de presencia es reducir el tiempo frente a las pantallas digitales ajustando también el contraste a un nivel adecuado. Además, para una lectura continuada es más cómodo leer en papel físico o en dispositivos de tinta electrónica que en tablets u ordenadores.

9) La salud ocular de los más pequeños también va a ser altamente beneficiada con una adecuada alimentación variada, equilibrada y saludable, con la ingesta de fruta, verdura, pescado, legumbres, huevos y frutos secos, evitando las grasas de productos procesados.

10) Y por último, la zona de estudio: Se deben realizar las tareas escolares en una zona ordenada en un espacio abierto, amplio y con ventanas porque la luz natural siempre es más recomendable que la artificial pero procurando que la mesa no esté directamente enfrente de ellas para evitar deslumbramientos. De noche, además de la luz general de la habitación, se debe usar otra de refuerzo en la mesa de estudio en la zona contraria a su lateralidad para no provocar sombras (izquierda si es diestro y derecha si es zurdo) pero evitando que deslumbre directamente en los ojos y mantener una buena postura.

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